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Nueva sede de Alentis

EL GRUPO DE SERVICIOS DE CEOSA, DE ESTRENO

19/5/2010

Nuevas y punteras instalaciones para el Grupo Alentis

A principios de 2010, tras un año de obras de adaptación en su nuevo edificio, el Grupo Alentis ha trasladado su sede central -hasta entonces ubicada en la madrileña C/ Orense-, a las nuevas oficinas sitas en el nº 5 de la C/ Comandante Azcárraga (28016 - Madrid), aunque mantiene su mismo número de teléfono: 91.453.82.00. Con este cambio de sede, el Grupo Alentis, junto con sus empresas especializadas Vinsa Alentis, Pilsa Alentis, V2 Alentis, Tepesa Alentis y los centros especiales de empleo CEE Alentis y CEE Pilsa Alentis se ubicarán ya todos en una sede única y común.

Un edificio con historia ONCE
El edificio de Comandante Azcárraga, 5 es hoy propiedad de ONCISA (empresa inmobiliaria también propiedad de CEOSA), pero hace muchos años fue ya sede de la Imprenta del Cupón de la ONCE. Posteriormente albergó las oficinas de la constructora CGS (ligada en su origen a la ONCE) y más tarde de Corsán-Corvián cuando este grupo adquirió CGS.
Además de 40 plazas de aparcamiento, las oficinas, con una configuración prácticamente cuadrada, tienen una superficie construida de 4.711 m2  cuya distribución por plantas es la siguiente: semisótano de 280 m2; planta baja y entreplanta de 2.000 m2; planta primera de 2.000 m2 y ático de 431 m2. El antiguo edificio no se derribó para patrimonializar el espacio, lo que ha supuesto un importante reto a la hora de optimizar los espacios existentes, ya que “sólo se han mantenido los forjados, la estructura; el resto lo hemos cambiado absolutamente todo”, según nos explica Luis Dávila, arquitecto y principal artífice del cambio operado.
La remodelación del edificio -entrada incluida- ha sido tan profunda que resulta prácticamente irreconocible para quien no lo hubiera visitado desde el arranque de obras, a principios de 2009. Dávila ha dado una imagen más moderna y tecnológica a la entrada principal y se muestra especialmente satisfecho por su idea de abrir la planta primera, que daba a dos calles y cuya oscuridad generaba una sensación desasosegante: “parecían -dice- unas oficinas de la SEARS de Nueva York en los años 20. Una planta de 40 a 50 metros con ventanas sólo a una de las dos fachadas… Lo que hemos hecho ha sido -aprovechando la estructura- vaciar el forjado de la planta segunda (donde no hay edificación) y abrir cuatro patios de unos 5x5 metros, justo la separación entre pilares, montando en ellos unos jardines zen, de tipo japonés”. Los jardines los ha montado Pilsa, como Vinsa Sistemas se ha ocupado de la  detección de incendios e intrusión, etc. Así, desde cualquier puesto de trabajo hay una distancia máxima de seis metros a alguna de las cristaleras, bien al exterior bien a esos jardines de interior.
La solución adoptada en la entreplanta revaloriza también el espacio disponible y la luz. El antiguo almacén que albergaba no estaba unido a la planta baja: “tenían una diferencia de un metro y medio de cota -comenta el arquitecto-, de modo que los hemos unido dejando un espacio único y haciéndole partícipe de la luz de la calle”. Con esta nueva solución, Sistemas y Tepesa quedan ubicadas en la parte de abajo y la de arriba se destina a salas de formación, espacio para informática y para técnicos de control de prevención, así como personal de V2, pues tienen mucho contacto con personal exterior y así se evitan tránsitos que  alteren el funcionamiento normal del edificio.
Otra de las renovaciones estrella ha sido la adaptación de la terraza de la planta 1ª como espacio ajardinado que puede ser utilizado -si el tiempo lo permite- para eventos y presentaciones. Un complemento perfecto, en época de buen tiempo, al comedor colindante, totalmente dotado para 48 plazas simultáneas.

Las cifras del cambio
Maribel López Bravo, responsable de Asuntos Generales, ha sido una de las personas que más de cerca han seguido esta transformación: “Lo primero fue eliminar la documentación antigua, y hacerlo de forma confidencial; han sido varios los camiones de documentación, con más de 30.000 kilos de papel… En tres días movilizamos todo, de manera que cuando la gente llegó aquí se sentó en sus mesas, con sus archivos colocados y con todo ordenado en más de un 75 por 100. Sólo quedaba ordenar lo que era personal de cada área”.
En la actualidad, se cuenta con más de 200 puestos informática y telefónicamente operativos. Se consiguió en tiempo récord ya que -según López Bravo- “no podíamos dejar de trabajar. Nuestros servicios operan los 365 días del año, 24 horas diarias, no podíamos dejar de estar comunicados y lo hemos conseguido”. Al efecto, han podido aprovecharse seis despachos de alta dirección. Buena parte de los muebles han recalado en las sedes de Murcia, en las oficinas de la central receptora de alarmas del Pasaje de la Remonta de Madrid y en las oficinas de Toledo y Madrid-Región (en la Avenida de Burgos). Otra parte ha habido que destruirlo por viejo o no reubicable: “el objetivo fundamental -prosigue Maribel- era no romper la actividad de nuestras empresas. Y valoramos que había elementos que era más rentable destruir que almacenar, con el consiguiente alquiler, para intentar revenderlo… Había cosas que daban pena, pero que para aquí no eran útiles”.

Salto cualitativo
Representantes de las distintas áreas del grupo coinciden en afirmar que, desde un punto de vista empresarial, todos han ganado, y mucho, con el cambio. Jon Patxi Lerga, director comercial de Alentis, por ejemplo, ve muy claro el salto cualitativo que supone: “somos un grupo, y antes estábamos distribuidos en tres plantas, entre las que casi no había comunicación. O, al menos, eso se percibía desde fuera. Ahora, sin embargo, cuando llega un cliente a ver a alguien o a alguna sala de reuniones, percibe la permeabilidad, que no hay fronteras entre las áreas funcionales o las empresas del grupo”.
David Cicuéndez, jefe de Administración de Personal, e Inmaculada Gómez, del área de atención a PMR, abundan en esa misma línea, resaltando la contribución del nuevo centro a profundizar en la imagen de grupo, frente a cierta sensación de “secretismo” que podían infundir los espacios estancos del edificio anterior. Ambos coinciden en que “ahora todo es más amplio, más homogéneo, más transparente y diáfano, hay menos metros pero mejor distribuidos”. Por su parte, Mª Ángeles Duro, responsable del Departamento de Cobros y Riesgo, apunta en otra dirección: “trabajar en espacios abiertos da más información, y con mucho menos esfuerzo”. Por su parte, Arancha Saiz, jefa del Departamento de Calidad, subraya las ventajas de contar con un edificio propio y totalmente adaptado a las necesidades específicas de la empresa. Además -destaca- “se ha conseguido más unión como grupo, estamos más cercanos y nos vemos más. Antes estabas en tu planta y había gente con la que no coincidías nunca”.
Año nuevo, vida nueva y nuevos retos para ALENTIS que, por lo que hemos visto y oído, arranca 2010 mucho más consolidado como el gran grupo de empresas de servicios que es.
José-Miguel Vila

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